martes, 13 de mayo de 2008

TRÓTULA DE SALERNO - por Rocío Ballón- Página 12-






Futuro|Sábado, 10 de Mayo de 2008
historia de la ciencia: trotula de salerno (?-1097)




Medicina y género en el siglo XI
Fue la primera ginecóloga de la historia. Pionera en investigaciones sobre cuestiones femeninas como el parto y la menstruación, ejerció la medicina en la primera escuela autónoma de la Iglesia en la Italia medieval. Recomendó que las pacientes fueran tratadas por médicas, para moderar el miedo y la vergüenza de ser vistas frente a los hombres. Esta es la historia de Trótula y el grupo de mujeres científicas que la acompañaban, las damas de Salerno.


Rebeca, Constanza, Tomasa, Estefania y Trotula son las mas recordadas damas de Salerno.
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Por Rocio Ballon
La historia de la ciencia suele entrañar relatos perdidos de mujeres que vivieron, pensaron y sintieron de un modo avanzado para su época. Mujeres científicas que se destacaron en sus áreas y que muchas veces suelen ser olvidadas, ignoradas, negadas por quienes escriben esta historia.

Acaso Trótula sea una de ellas. Se desconoce la fecha en que nació. Su nombre sufrió metamorfosis continuas, así como las proteicas formas que experimentaron sus escritos, en reiteradas ocasiones plagiados por médicos y copistas. No faltaron ocasiones en que sus ideas fueron utilizadas con la omisión del nombre de su autora.

O quizás de su “autor” porque no fueron pocos los historiadores que insistieron en que tamañas investigaciones no podían haberse originado en el pensamiento de una mujer. Incluso a principios del siglo XX se justificaba esa idea porque en su lenguaje aparecían “instrumentos quirúrgicos demasiado complicados y ninguna mujer escribiría tan explícitamente sobre cuestiones sexuales”.

Lo cierto es que Trótula existió y fue una de las médicas que ocuparon los lugares más destacados de la Escuela de Salerno, en Italia, y en toda la Historia de la Medicina. Sobresalió en un tiempo marcado por el declinar del oscurantismo en Europa. Escribió varios tratados, entre ellos: Passionibus Mulierum (Trótula Maior), que fueron textos utilizados en las escuelas hasta el siglo XVI.

Con el advenimiento del siglo XII, algunos copistas empezaron a atribuir la autoría de sus libros a su marido, también médico de Salerno, hasta que su nombre fue definitivamente sustituido por su forma masculina: Trottus.

Trótula nació en el siglo XI. Ejerció de manera destacada la docencia junto a un grupo de estudiosas que pasaron a la historia en materia de investigación médica. Teorizaron sobre temas de una forma que nadie había logrado hacer antes. El cuerpo femenino todavía era un misterio por develar así como lo eran asuntos tan variados como la menstruación, el parto, la concepción, el puerperio, el control natal y las enfermedades del útero.

“SI QUIERES UNA NOCHE LEVE, TOMA UNA CENA BREVE”
Frecuentemente se considera de manera excesiva a los siglos comprendidos por el período medieval como equivalentes a una época de oscuridad y empobrecimiento en materia de conocimientos científicos. Sin duda, nada de esto corre para quienes formaron parte de la institución médica salernitana; médicas y médicos responsables de transitar un período que se conoce como el Renacimiento en medicina por la valiosa recuperación de saberes diversos y ancestrales en el tratamiento de pacientes.

Ubicada en el golfo de Pesto, pocos kilómetros al sur de Nápoles, la Escuela de Salerno fue la primera institución concebida para el estudio exclusivo de la medicina. Su fama es doblemente meritoria ya que se trató nada menos que del primer instituto médico que careció de conexión directa con la Iglesia medieval.

Según la leyenda, acogió en su seno un universo de ideas que un par de siglos después hubieran causado el deleite y frenesí de cualquier humanista. Se sabe que fue fundada por un griego, un cristiano, un judío y un musulmán y que el conocimiento albergado entre sus paredes era un apetitoso enlace de valores y saberes entre culturas.

La Escuela surgió a comienzos del siglo X y floreció durante los siglos XI y XII. Albergó cientos de médicos destacados, investigaciones hasta ese entonces nunca realizadas y una combinación acertada entre cirugía y medicina, unión poco usual para el momento de estas dos disciplinas que solían estudiarse por separado.

Los historiadores afirman que, curiosamente para la época, su interés estaba centrado en el empirismo y la observación y no en el aspecto teórico y especulativo. Cuentan, además, que el plan de estudios era tan bueno que fue adoptado tiempo después por la Universidad de París.

Numerosas mujeres ocuparon allí lugares preponderantes. Fueron docentes, investigadoras y alumnas que estudiaron con ahínco a Hipócrates y Galeno. En la ciudad italiana se formaron las primeras médicas: Rebeca, Constanza, Tomasa, Estefanía y Trótula; son las más recordadas “damas de Salerno”.

Ellas y todos los aprendices que pasaron por allí debieron estudiar para poder ejercer la profesión. Primero, dos años de Lógica y Humanidades, luego cinco años de medicina propiamente dicha y finalmente un año de práctica con un médico consagrado de la Escuela.

Entre sus más conocidas enseñanzas se destacan las indicaciones farmacológicas. Ungüentos con mercurio para afecciones cutáneas y algas marinas en caso de bocio, fueron algunas de las prescripciones médicas.

La obra tal vez más famosa es el Regimen sanitatis Salernitatum, poema didáctico dedicado fundamentalmente a la dieta. Se trata de una serie de consejos sobre higiene y modo de vida escrita en verso, fruto de experiencias de los maestros salernitanos, de gran influencia entre los médicos durante muchos siglos. Entre los textos se incluía uno con 3520 versos latinos de aforismos, uno de los cuales conserva plenamente su vigencia: Ut sis nocte levis, sit tibi coena brevis, que significa “si quieres una noche leve, toma una cena breve”.

NI COMADRONAS NI PARTERAS
Científicas. Así deben considerarse hoy a las damas de Salerno y muy especialmente a Trótula. Se sabe que en la Italia medieval, las mujeres pertenecientes a familias más o menos acomodadas accedieron a las formas más elevadas de educación.

Pero ¿por qué los aportes de esta médica se tornan tan significativos? En primer lugar porque vivió en una época donde el desconocimiento sobre las dolencias, el funcionamiento y el accionar sobre el cuerpo femenino eran moneda corriente. Sus obras develan hoy un sostenido rigor científico y una sensibilidad profunda.

La primera y más conocida es un tratado de ginecología y obstetricia, Trotulae curandarum aegritudinum mulierorium ante et post partum, más conocido como Passionibus Mulierum Curandorum (Las Dolencias de las Mujeres), de sesenta capítulos, en el que se trata la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el control de la natalidad, además de diversas enfermedades ginecológicas y de otro tipo, así como de sus remedios.

Este tratado se conoce también como Trotula Major o simplemente como Trótula y se usó como texto de medicina hasta el siglo XVI, habiendo sufrido multitud de plagios a lo largo de los años. La otra obra es un tratado sobre la cosmética, así como del cuidado de la piel y la higiene como prevención de enfermedades llamada Ornatu Mulierum, también conocida como Trotula Minor.

Durante aquellos tiempos en los que las mulieres salernitae ejercieron con destacadas competencias la medicina, Trótula osó afirmar, por ejemplo, que los problemas de fertilidad podían ser ocasionados tanto por hombres como por mujeres. En pleno medioevo pensar que un hombre podría ser también culpable de una fallida fertilización era inconcebible para el espíritu de la época.

Recomendó que las pacientes fueran atendidas por médicas debido a que en presencia de hombres solían experimentar pudor y miedo y porque eran ellas las que conocían mejor el aparato femenino. Escribió sobre una infinidad de temas, entre ellos, la menstruación, que culturalmente era considerada como un estado peligroso.

Decía Trótula, “como las mujeres son por naturaleza más frágiles que los hombres, están también más frecuentemente sujetas a indisposiciones, especialmente en los órganos empeñados en los deberes queridos por la naturaleza. Como tales órganos están colocados en partes íntimas, las mujeres, por pudor y por innata reserva, no se atreven a revelar a un médico hombre los sufrimientos procurados por estas indisposiciones. Así, la compasión por esta desgracia suya y, sobre todo, la petición de una noble dama me han inducido a examinar de modo más profundo las indisposiciones que afectan más frecuentemente al sexo femenino”.

Y agregaba, “así pues, como las mujeres no tienen calor suficiente para secar el exceso de humores malos que se forman cotidianamente en ellas, y como su innata fragilidad no les permite soportar el esfuerzo de expelerlos naturalmente a través del sudor, como hacen los hombres, entonces la naturaleza misma, a falta de calor, les ha asignado una forma especial de purificación, o sea la menstruación, que la gente comúnmente llama ‘las flores’. De hecho, como los árboles sin flores no producen frutos, así las mujeres sin sus propias flores están privadas de la facultad de concebir”.

Hoy, la figura de esta médica no deja de resultar impactante. Se dice que murió en el año 1097. Claro que no hay nada seguro en lo que respecta a la figura de Trótula, nada, excepto sus aportes a la ginecología y la obstetricia.

3 comentarios:

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Trotula of Salerno
(11th century)
It is believed that Trotula lived sometime in the eleventh century in Salerno in southern Italy and that she occupied the chair of medicine at the School of Salerno. At that time Salerno was famous as a spa and health resort. Its hospitals had a world-wide reputation and the first medical school was established there. Many women were trained as physicians and were professors of medicine.
Trotula was one of the most famous physicians of that time. Her main interest was to alleviate suffering of women. She was the author of many medical works, the most notable being Passionibus Mulierum Curandorum (The Diseases of Women), also known as Trotula Major. She wrote it to educate male medics about the female body, because such knowledge was generally lacking.

The book comprises sixty three chapters and gives information about menses, conception, pregnancy, childbirth, as well as general diseases and their treatments. The majority of remedies are herbs, spices, oils and of animal origin. She recommended long convalescences and a positive attitude whenever possible.

She claimed that both men and women could have physiological defects that affected conception. To admit that a man could be responsible for infertility was a daring notion at that time. She also described the use of opiates to dull the pain of childbirth. This practice was strictly against the teachings of the church, which maintained that women should suffer childbirth without any relief.

Trotula's other book, De Aegritudinum Curatione, or De Ornatu Mulierum was known as Trotula Minor. Her work influenced physicians in the following centuries. Some scholars dispute that Trotula was a woman, or that she even existed.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

www.mujeresprogresistas.org

TRÓTULA DE SALERNO (¿- 1097)

Fue la primera ginecóloga de la historia. Su fecha exacta de nacimiento se desconoce pero se sabe que ejerció la medicina en Salermo, donde se encontraba el primer centro médico que no estaba conectado con la iglesia. Tanto en la tradición popular como en los círculos científicos las Mulieres Salernitae o Damas de Salerno tenían fama como médicas y estudiosas de la medicina, y entre ellas destacaba Trotula. Ejerció extensamente la medicina y la docencia, y escribió varios tratados, entre ellos: "Passionibus Mulierum" (Trotula Maior), que fueron textos en las escuelas de medicina hasta el siglo XVI.

Sus teorías médicas fueron increíblemente avanzadas. Hablando del control de la natalidad, de las causas y tratamientos de la infertilidad señaló que es "igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer".

Fueron Trótula y “las damas de Salerno” quienes ayudaron a que se produjera el renacimiento médico que marcó el fin del oscurantismo en Europa. Tanto en la tradición popular como en los círculos médicos, las “damas de Salerno” tenían fama como médicas y estudiosas de la medicina, y entre ellas destacaba Trótula. De hecho, la escuela de Salerno fue considerada la primera universidad de Europa, se sabe que en ella había muchas maestras mujeres y fue el primer centro médico no conectado a la Iglesia. Una escuela excepcional entre los siglos XI y XII, antes que las universidades: era exclusivamente médica y, al mismo tiempo, laica.

Curiosamente para la época, el interés de esa escuela estaba centrado en el empirismo y la observación y no en el aspecto teórico y especulativo. El plan de estudios era tan bueno que lo adoptó después la Universidad de París. Los numerosos textos que datan de entonces contienen muy buenas descripciones clínicas. La obra más famosa es el “Regimen sanitatis Salernitatum”, que resume en verso el saber en esa escuela que entre los estudiantes y profesores tenía a muchas mujeres.

Desde tiempos de Aristóteles hasta el siglo XVII, las enfermedades de la mujer se relacionaban a la menstruación. Las primeras descripciones de esto, las realizó Hipócrates, no obstante, Trótula de Salerno fue más allá y buscó desvanecer el burdo prejuicio de la época en relación a que los efectos de la menstruación en la mujer las convertía en “venenosas”.

Sus teorías médicas fueron increíblemente avanzadas. Habló del control de la natalidad, de las causas y tratamientos de la infertilidad señaló que es "igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer". Muchos siglos atrás se sentaban las bases de la responsabilidad compartida entre hombre y mujer para efecto de la concepción.

Trótula lideró el grupo de mujeres médicas, incluso, desde las distintas partes del viejo continente venían a estudiar con ella. Escribió varios tratados de anatomía y fisiología femenina. El más famoso, conocido como “Passionibus Mulierum”, explicaba la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el puerperio, el control natal, las enfermedades del útero y de las vías urinarias. Este magnífico aporte fue referencia obligatoria en las mejores universidades de Europa hasta avanzado el siglo XVI.

Fue, entre otras cosas, una adelantada de la ginecología. Para ella era de suma importancia que el cuerpo y las enfermedades femeninas fuesen tratadas por facultativas mujeres, por tener éstas una disposición que obviamente no tendría un médico varón, por inhibición ante el cuerpo del otro sexo, o por desconocimiento del mismo. Naturalmente, hay que tener en cuenta la precariedad de la ciencia de ese entonces para entender este razonamiento que también entraña una profunda sensibilidad. La que también hace notar en su preocupación por la relación entre médico y paciente, su interés en la pediatría y su deseo por aliviar los dolores del parto.

La doctora de Salerno, consideraba la prevención como el aspecto más importante de la medicina. Por eso. Escribió un segundo tratado sobre el cuidado de la piel, la higiene y la cosmética.

Trótula gozó de mucha fama durante el Edad Media, la que atravesó a la historia y la tradición. Sin embargo, grandes historiadores de la medicina consideraron que sus libros eran demasiado profundos para la mente de una mujer y trataron de eliminarla de la historia. Murió en 1097.

Las obras de Trótula tocaron temas sobre salud, sexualidad, curaciones, remedios, control de la natalidad y las causas y tratamientos de la infertilidad, del cáncer, las enfermedades de la piel, los ojos y la sordera e hizo los primeros tratados pediátricos de la historia. La ciencia obstétrica de Trótula era tan avanzada, que aún hoy se siguen encontrando elementos novedosos. Escribió el primer tratado de ginecología "Las enfermedades de las mujeres antes, durante y después del parto". Su fama fue tal que sus libros fueron copiados y vueltos a copiar por varios siglos. Pero… ya en el siglo XII, algunos copistas empezaron a atribuir sus libros a su marido, hasta que su nombre fue definitivamnte sustituido por su forma masculina: Trottus.

Para el siglo XV ya se negaba su existencia y en el XVI el historiador alemán Karl Sudhoff, definitivamente borró de la historia tanto a ella como a las damas de Salerno, arguyendo que como eran comadronas y no médicas no podían haber escrito sobre materias tan complejas como la obstetricia o la cirugía. Según él, de esos temas sólo podían escribir los hombres…

Por suerte para la historia de la medicina y para la historia de las mujeres, hoy Trótula es estudiada en las Universidades.

Sudhoff y Singer, a comienzos del siglo XX, trataron de eliminarla por completo afirmando que “sus trabajos incluyen instrumentaciones quirúrgicas demasiado complicadas, ninguna mujer escribiría tan explícitamente sobre cuestiones sexuales". Desgraciadamente gozaban de tal prestigio como historiadores de la medicina que hasta las feministas de entonces se mostraron reacias a contradecirlos, de manera que ha sido casi borrada de la historia.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Trotula de Salerno, también conocida como Trotula di Ruggiero, Trota y Trocta, fue una doctora que vivió en Salerno entre los siglos XI y XII y que escribió varios influyentes trabajos de medicina femenina, siendo el más prominente de ellos Passionibus Mulierum Curandorum, también conocido como Trotula Major.

Poco se sabe acerca de la vida de Trotula. Se piensa que fue profesora de medicina de la Escuela Médica Salernitana (que fue el primer centro médico sin conexión con la iglesia y es considerada por algunos autores como la primera universidad europea). Sus libros se centran en los problemas médicos de las mujeres, incluyendo la menstruación y el parto. Sus escritos reflejaron ideas muy avanzadas para su tiempo: un ejemplo es su apoyo a que se suministrasen opiáceos a las mujeres durante el parto para mitigar el dolor, un práctica que entonces era perseguida por las autoridades. También afirmaba que los impedimentos a la concepción podían ser debidos tanto a las mujeres como a los hombres. Por otro lado, su trabajo también estaba influido por las ideas de su época: sostenía que, a causa del pecado original, las mujeres eran por naturaleza más susceptibles de enfermar, y por ello necesitaban una mayor atención médica.

Colaboró con su marido en la Encyclopaedia regimen sanitatis y se le atribuyen dos obras propias. La primera y más conocida es un tratado de ginecología y obstetricia, Trotulae curandarum aegritudinum mulierorium ante et post partum, más conocido como Passionibus Mulierum Curandorum (Las Dolencias de las Mujeres), de sesenta capítulos, en el que se trata la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el control de la natalidad, además de diversas enfermedades ginecológicas y de otro tipo, así como de sus remedios. También se conoce a este tratado como Trotula Major o simplemente como el Trotula y se usó como texto de medicina hasta el siglo XVI, habiendo sufrido multitud de plagios a lo largo de la historia. La otra obra es un tratado sobre la cosmética, así como del cuidado de la piel y la higiene como prevención de enfermedades llamada Ornatu Mulierum, también conocida como Trotula minor.

Aunque se piensa que murió en su ciudad de nacimiento, nada se conoce con exactitud acerca de la muerte de Trotula. Algunos estudiosos han dudado de que fuese una mujer, y otros son de la opinión de que era un personaje ficticio, por lo que a lo largo de la historia sus obras se han atribuido a otros autores.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Trotula_de_Salerno"